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Monday, September 16, 2013

Opta por el perdón


Como Dios exige perdonar,
es perfectamente posible hacerlo.
A veces es difícil, ya que por naturaleza
uno quiere desquitarse de lo sufrido.
El perdón se opone en apariencia a la justicia.
Esto nos lleva a persistir en la ira, castigando a los demás una y otra vez en nuestros pensamientos por el dolor que nos han causado.
Veamos los motivos por los que el perdón es necesario:
Olvidar no es perdonar.
El que quiera olvidar lo que le han hecho descubrirá que no puede. Los pensamientos y heridas vuelven de vez en cuando. La curación no puede empezar hasta que se perdona.
Perdonar es una decisión personal.
Dios dice que nunca hay que tomarse la justicia por la propia mano

Confía en que Él tratará de forma justa a quién te ha agraviado.
Perdona por tu bien, para ser libre.
El perdón es ante todo cuestión de obediencia a Dios.
Él quiere que seas libre.
Perdonar es aceptar las consecuencias  de los pecados ajenos.
Acostumbrarse a esas consecuencias, aunque no gusten. Hay que decidir entre hacerlo en la esclavitud del resentimiento o en la libertad del perdón. Te preguntarás dónde entra en juego la justicia. La justicia se encuentra en la cruz, que hace el perdón justo desde el punto de vista legal y moral.
No esperes a que el otro te pida perdón.
Jesús no esperó a que le pidieran perdón los que lo crucificaron para perdonarlos.
Rogó: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen»

Monday, September 9, 2013

La preeminencia del amor 1 Corintios 13

1 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.
2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.
3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.
4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;
5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
8 El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.
9 Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos;
10 más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.
11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.
12 Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.

13 Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.