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Monday, September 30, 2013

Proverbios 30 Sabiduría y consejo

1 Palabras de Agur, hijo de Jaqué: el oráculo. Declaración del hombre a Itiel, a Itiel y a Ucal.
2 Ciertamente soy el más torpe de los hombres, y no tengo inteligencia humana.
3 Y no he aprendido sabiduría, ni tengo conocimiento del Santo.
4 ¿Quién subió al cielo y descendió? ¿Quién recogió los vientos en sus puños? ¿Quién envolvió las aguas en su manto? ¿Quién estableció todos los confines de la tierra? ¿Cuál es su nombre o el nombre de su hijo? Ciertamente tú lo sabes.
5 Probada es toda palabra de Dios; El es escudo para los que en El se refugian.
6 No añadas a sus palabras, no sea que El te reprenda y seas hallado mentiroso.
7 Dos cosas te he pedido, no me las niegues antes que muera:
8 Aleja de mí la mentira y las palabras engañosas, no me des pobreza ni riqueza; dame a comer mi porción de pan,
9 no sea que me sacie y te niegue, y diga: ¿Quién es el Señor?, o que sea menesteroso y robe, y profane el nombre de mi Dios.
10 No difames al esclavo ante su amo, no sea que te acuse y seas hallado culpable.
11 Hay gente que maldice a su padre, y no bendice a su madre;
12 gente que se tiene por pura, pero no está limpia de su inmundicia;
13 gente de ojos altivos, cuyos párpados se alzan en arrogancia;
14 gente cuyos dientes son espadas, y sus muelas cuchillos, para devorar a los pobres de la tierra, y a los menesterosos de entre los hombres.
15 La sanguijuela tiene dos hijas, que dicen: ¡Dame! ¡Dame! Hay tres cosas que no se saciarán, y una cuarta que no dirá: ¡Basta!
16 El Seol, la matriz estéril, la tierra que jamás se sacia de agua, y el fuego que nunca dice: ¡Basta!
17 Al ojo que se mofa del padre, y escarnece a la madre, lo sacarán los cuervos del valle, y lo comerán los aguiluchos.
18 Hay tres cosas que son incomprensibles para mí, y una cuarta que no entiendo:
19 el camino del águila en el cielo, el camino de la serpiente sobre la roca, el camino del barco en medio del mar, y el camino del hombre en la doncella.
20 Así es el camino de la mujer adúltera: come, se limpia la boca, y dice: No he hecho nada malo.
21 Por tres cosas tiembla la tierra, y por una cuarta no se puede sostener:
22 por el esclavo cuando llega a ser rey, por el necio cuando se sacia de pan,
23 por la mujer odiada cuando se casa, y por la sierva cuando suplanta a su señora.
24 Cuatro cosas son pequeñas en la tierra, pero son sumamente sabias:
25 las hormigas, pueblo sin fuerza, que preparan su alimento en el verano;
26 los tejones, pueblo sin poder, que hacen su casa en la peña;
27 las langostas, que no tienen rey, pero todas salen en escuadrones;
28 y el lagarto, que se puede agarrar con las manos, pero está en los palacios de los reyes.
29 Hay tres cosas majestuosas en su marcha, y una cuarta de elegante caminar:
30 el león, poderoso entre las fieras, que no retrocede ante ninguna;
31 el gallo, que se pasea erguido, asimismo el macho cabrío, y el rey cuando tiene el ejército con él.
32 Si has sido necio en ensalzarte, o si has tramado el mal, pon la mano sobre tu boca;

33 porque batiendo la leche se saca mantequilla, y apretando la nariz sale sangre, y forzando la ira se produce contienda.

Monday, March 11, 2013

NO TE QUEJES!


No culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni nadie porque fundamentalmente Tú has hecho tu vida. Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar, corrigiéndote.

El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del amor.

Nunca te quejes del ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer.
Las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o fortaleza de tu corazón.

No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte, enfrenta con valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos y la prueba que haz de ganar.

No te amargues con tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptale ahora o seguirás justificándote como un niño.
Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y ninguno es tan terrible para claudicar.

Deja ya de engañarte, eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu fracaso. Si tú has sido el ignorante, el irresponsable, Tú únicamente Tú, nadie pudo haberlo sido por ti

No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu futuro es tu presente.

Aprende de los fuertes, de los audaces, imita a los valientes, a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones, a quienes vencieron a pesar de todo.


Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas sin alimento morirán.

Aprende a nacer del dolor y a ser más grande que es el más grande de los obstáculos.
Mírate en el espejo de ti mismo. Comienza a ser sincero contigo reconociéndote por tu valor, por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte.

Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo, reconociéndote a ti mismo, más libre y fuerte, y dejaras de ser un títere de las circunstancias.
Porque tú mismo eres el destino y nadie puede sustituirte en la construcción de tu destino.

Levántate y mira por las montañas y respira la luz del amanecer. Tú eres parte de la fuerza de la vida. Nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los fracasados.

(Pablo Neruda)

Friday, November 9, 2012

El Salvador que nos busca



Los cristianos de Laodicea se habían engañado a sí mismos, creyéndose ricos y autosuficientes cuando, en realidad, su ceguera espiritual les habían impedido ver su verdadera pobreza. Aunque habían “cerrado una puerta” entre ellos y Cristo, Él nunca los abandonó. ¿Se puede identificar con la idea de que existe un Salvador misericordioso que busca relacionarse con usted?
• Está a la puerta—Jesús toma la iniciativa. Él está listo y dispuesto a buscarnos, incluso si hemos levantado una barrera.
• Llama a la puerta—trata de captar nuestra atención por varios medios: circunstancias, necesidades, sufrimiento, pruebas, convicción de pecado, noches de insomnio, o su Palabra. Luego espera pacientemente que respondamos.
• Nos invita a abrir la puerta—aunque Cristo es omnipotente, nunca nos obliga a relacionarnos con Él. Nos permite elegir si deseamos responder o no.
• Entra por la puerta—si le abrimos la puerta de nuestro corazón, el Señor entrará en nuestras vidas. Por medio del Espíritu Santo morando en nosotros, participamos de la naturaleza divina de Cristo y somos transformados a su imagen.
• Cena con nosotros—ahora que ya nada se interpone entre nosotros y Cristo, podemos comenzar a disfrutar de todos los beneficios de relacionarnos con Él, y a ser alimentado por medio de su Palabra.
Los creyentes de Laodicea nos enseñan cuán miserables e infelices somos cuando tratamos de mantenernos alejados del Señor Jesucristo. Solo cuando le permitimos tener libre acceso a nuestras vidas, experimentamos el gozo de relacionarnos estrechamente con Él.